viernes, 4 de marzo de 2016

Peña Amaya, la gran atalaya de los cántabros.


Subir a Peña Amaya es transportarse a un pasado lejano, es saber que era y es un punto estratégico del que se tiene una panorámica total de toda la zona, es imaginar la vida de los primeros pueblos en esa fortificación desde la que controlaban a cualquiera que se acercaba. Es una atalaya-meseta (1.377m) doblemente acantilada a la que sólo se puede acceder por determinados puntos. Un lugar que visitar con mucha carga historia y cultural a tan sólo 45km de La Casa del Páramo y  ¿te lo vas a perder?.


UN POQUITO DE HISTORIA

Para entender la importancia del lugar: Estuvo poblada desde la Edad de Hierro y Bronce  (es decir hace mas de 3000 años), fue capital del pueblo cántabro durante mucho tiempo y asaltada y repoblada por numerosos ejércitos. Era un punto importante de dominio entre Cantabria y las tierras de Castilla. Amaya quiere decir "am(ma)" o "madre",  "ciudad madre" y más tarde capital.

La historia que más nos gusta sin duda es de como el último pueblo cántabro resistió en Peña Amaya defendiendo su castro. Ellos decían: "Peñas de Amaya fasta el mar" para indicar que desde este punto hasta el mar cantábrico todo era suyo. Era un pueblo guerrero y temido, cuentan las leyendas que cuando alguno era apresado  tomaban una poción de hojas de tejo (Taxus Vaccata- árbol venenoso) y se suicicidaban antes de ser esclavos del enemigo. Las guerras cántabras ya resonaban en todo el imperio romano y era necesario finalizarlas cuanto antes así que el emperador Augusto que tenia su base de operaciones en Sasamón (antigua Segisama) tuvo que traer 7 legiones (más de 70.000 hombres) para invadir Peña Amaya y  el Monte Bernorio (en Palencia). Que mieditooo!! :O

A nivel geográfico: os dejamos una foto aérea que nos da una visión mayor de todo el lugar para que os hagáis una idea.


Hay varios accesos, desde el pueblo de Amaya sale una pista hasta el yacimiento arqueológico de Los Castros. Se puede subir en coche y se deja en un aparcamiento que hay habilitado.

UN PASEO POR LA *GRAN* PEÑA AMAYA

La entrada a la primera llanura de la fortificación desde el aparcamiento se hace a través de un pasadizo excavado en roca viva, tal y como era hace 3000 años, por donde debieron de entrar los romanos con sus carros y todas las civilizaciones que lo habitaron. Cuando paseas por aquí, puedes cerrar los ojos y ver la vida de aquellas gentes.


El yacimiento del Castro  (hay que tener un poco de imaginación para ver lo que era el antiguo poblado, hoy en día solo se ven hileras de piedras en la zona donde existió el castro y se puede leer un poco de la historia en un panel informativo). Está ubicado en una primera gran pradera donde encontramos un refugio del guarda de la zona. Para pasear con niños y jugar un ratito es estupendo, las vistas son increíbles sobre las loras, los ojos se pierden hasta el infinito en los días claros, así que no dudéis en sentaros a admirar el paisaje (reconocemos que nos encantaría poder pasar una noche de verano allí arriba, el cielo estrellado tiene que ser espectacular. Ahí lo dejamos)



Peña El Castillo en lo alto, con vistas sobre la Peña Amaya, las loras burgalesas,  y Peña Ulaña (la otra gemela y muuuucho más grande, a tan sólo 4.5 km). Y la cueva del Castillo,  bajo la peña del Castillo, una pequeña gruta que debió se cobijo de todas las civilizaciones, en la que claramente tienes unos contraluces espectaculares :)
Foto: Edu Moreiro. Cueva del Castillo.



La brecha, que separa la gran meseta de Peña Amaya y la Peña El Castillo (algunos la llaman la Brechita de Roland jijijij) es una separación que permite el acceso a la segunda parte del recorrido de Peña Amaya. Paseo bajo la pared acantilada, que seguramente es uno de los puntos más bonitos del recorrido a nuestro parecer, estrecho sendero (ojo con niños) desde el que se divisa el pueblo y numerosas aves.

Pasear con una experta en pájaros siempre aporta numerosa información: debido a su altura, estas paredes sirven de refugio y anidación para muchas especies de aves asociadas a ese hábitat. Está catalogada como zona ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves).

Foto del sendero bajo la Peña.

Una vez que subimos a la planicie de la Peña en si, sólo nos queda recorrer la superficie plana en altura de Amaya hasta llegar a la punta donde encontraremos un hito que marca los 1.374 m. El camino de vuelta lo podemos hacer por el mismo sitio prácticamente. Es una ruta circular de unas 3 horas, 8.5 km aproximadamente.

El año pasado nosotros decidimos ir a pasar la mañana del día de Año Nuevo con unos amigos allí, la tranquilidad y las vistas fueron increíbles. Una manera genial de empezar el año con las pilas recargadas! 


Vía lugaresconhistoria.com


Y hasta aquí nuestra aportación sobre la Peña Amaya, como siempre, se aceptan todo tipo de comentarios y cosas que podáis aportar! :) Nos vemos por el Páramo.
 
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